En los últimos años, la fisioterapia ha incorporado técnicas que van un paso más allá del tratamiento manual. Usando agujas muy finas, permiten actuar directamente sobre el tejido lesionado y han demostrado ser muy eficaces en problemas musculares y tendinosos que antes costaba resolver.
Si tu fisioterapeuta te ha hablado de ellas o estás valorando esta opción, conviene saber bien en qué consisten. En este artículo repasamos las técnicas más modernas, sus ventajas, sus riesgos y qué puedes esperar el día de la sesión.
Qué es la fisioterapia invasiva y qué técnicas incluye
La fisioterapia invasiva agrupa una serie de tratamientos que utilizan agujas para llegar de forma precisa al punto exacto que causa el dolor o la lesión. A diferencia de la terapia manual, actúa en profundidad y sin necesidad de cirugía. Estas son las técnicas más utilizadas hoy en día:
Punción seca
Consiste en introducir una aguja fina en los llamados puntos gatillo, las zonas de tensión dentro del músculo, para desactivarlos y aliviar así el dolor y la contractura.
Electrólisis percutánea (EPI)
Aplica una pequeña corriente a través de la aguja para tratar tendinopatías y lesiones crónicas, estimulando la regeneración del tejido dañado.
Neuromodulación percutánea
Utiliza la aguja para estimular un nervio concreto, ayudando a regular la actividad muscular y a reducir el dolor en determinadas patologías.
Ventajas de las técnicas de fisioterapia invasiva
Su popularidad no es casualidad. Bien aplicadas por un profesional, estas técnicas ofrecen beneficios difíciles de conseguir solo con el tratamiento convencional:
Permiten una gran precisión, ya que actúan justo sobre el tejido afectado; suelen acelerar la recuperación, sobre todo en lesiones que llevan tiempo sin mejorar; y resultan especialmente útiles en tendinopatías y dolores crónicos, donde otras terapias se quedan cortas. Además, en muchos casos bastan pocas sesiones para empezar a notar resultados.
Riesgos y contraindicaciones a tener en cuenta
Como cualquier tratamiento, no está exento de riesgos, aunque suelen ser leves cuando lo realiza un fisioterapeuta cualificado. Lo más habitual es notar algo de dolor durante la punción, pequeños hematomas o una sensación parecida a las agujetas en las horas posteriores.
En casos puntuales puede aparecer un mareo pasajero. Por eso es fundamental ponerse en manos de un profesional con formación específica, que valore tu caso y descarte posibles contraindicaciones, como problemas de coagulación, un miedo intenso a las agujas o ciertas situaciones médicas concretas.
Qué esperar en una sesión de fisioterapia invasiva
Antes de empezar, el fisioterapeuta valora la zona y te explica el procedimiento. Durante la sesión notarás el pinchazo de la aguja y, en algunas técnicas, una breve molestia o una pequeña contracción del músculo, señal de que se está actuando sobre el punto correcto.
La sesión dura pocos minutos y, al terminar, es normal sentir la zona algo dolorida durante uno o dos días, como tras un ejercicio intenso. Aplicar calor suave y mantener una actividad ligera suele ayudar a que esa molestia desaparezca antes.
Si crees que este tipo de tratamiento puede ayudarte, lo mejor es consultarlo con un profesional. Pide una valoración en nuestra clínica y nuestro equipo te dirá si la fisioterapia invasiva es la opción más adecuada para tu caso.
